El arrendatario paga un alquiler por hora en función de la actividad de las máquinas. Sin una supervisión adecuada, el arrendatario puede abusar de la maquinaria.
Los sensores DGV-200 permiten al cliente realizar un seguimiento de las horas reales de actividad y ralentí de cada unidad.
Esto ayuda:
- Evitar malentendidos en el pago del alquiler
- Planificar y controlar mejor la carga de trabajo de cada unidad
Tanto el arrendador como el arrendatario estaban interesados en poder supervisar la actividad de la maquinaria a distancia. La empresa minera lo necesitaba para evitar paradas innecesarias, accidentes y roturas del equipo. La empresa arrendataria también necesitaba datos precisos sobre el tiempo que trabajaba la maquinaria, ya que cobra un alquiler por hora.
Por lo general, en estos casos se utilizan dispositivos GPS/GLONASS para realizar un seguimiento de las horas del motor mediante sensores que cuentan las revoluciones por minuto (RPM) del motor. Sin embargo, esta no es una opción viable para las máquinas trituradoras, ya que su actividad real no tiene ningún efecto sobre las RPM del motor.