Necesidades de mantenimiento: Motor de gasolina frente a motor diésel
La complejidad de las piezas del motor diésel y sus costes aumentan considerablemente el coste de mantenimiento. Los sistemas de alta presión, los filtros de partículas y los turbocompresores requieren atención especializada, y las comprobaciones de diagnóstico pueden llevar más tiempo.
Por otro lado, los motores diésel suelen requerir revisiones con menos frecuencia. Su sólida calidad de fabricación hace que se produzcan menos averías cuando se someten a grandes esfuerzos, sobre todo en flotas o aplicaciones comerciales.
El mantenimiento de los motores de gasolina suele ser más barato. El aceite del motor de gasolina suele ser más barato, y piezas como las bujías y los filtros de aire son más sencillas y rápidas de sustituir. Para quienes recorren distancias cortas o utilizan su vehículo principalmente para desplazarse, esta facilidad de mantenimiento puede suponer un ahorro a largo plazo.
Consideraciones sobre costes: Motor diésel frente a gasolina
Precio de compra inicial más alto: Los motores diésel suelen ser más caros. Los camiones comerciales también necesitan materiales más resistentes -piezas reforzadas del motor diésel, turbocompresores y sistemas de emisiones como los filtros de partículas diésel (DPF) y los sistemas de reducción catalítica selectiva (SCR)- y están diseñados para aguantar golpes. Estos sistemas permiten a los vehículos diésel cumplir las modernas normativas medioambientales, pero aumentan la complejidad de fabricación.
Por otro lado, los vehículos con motor de gasolina son, por término medio, más baratos de adquirir. En los segmentos de coches compactos o económicos, los coches de gasolina se comercializan como modelos de segunda categoría, destinados a conductores urbanos o particulares con poco kilometraje anual.
Gastos de funcionamiento: En general, los motores diésel ofrecen un mayor ahorro de combustible en comparación con los motores de gasolina, principalmente debido a la mayor densidad energética del diésel, junto con el ciclo de combustión más eficiente de los motores diésel. Esto puede suponer un ahorro de combustible real para las personas que tienden a hacer kilómetros con frecuencia o que utilizan el coche para remolcar o transportar cosas en general. Además, los vehículos diésel suelen tener intervalos de servicio más largos entre los cambios de aceite y el mantenimiento programado.
Por otro lado, los motores diésel conllevan un mantenimiento costoso. Las bombas de combustible de alta presión, los turbocompresores, los DPF y muchos más de la lista entran en esta categoría, cuya sustitución y reparación de piezas resulta costosa. Los precios del aceite también son más elevados para los motores diésel, y los aceites de motor deben ser de mayor calidad que los de los motores de gasolina, y las revisiones suelen ser más frecuentes de lo necesario en trayectos cortos, lo que puede provocar la obstrucción de los filtros.