Por qué es importante la calidad del gasóleo
La calidad del combustible diesel determina el rendimiento del motor, el ahorro de combustible y la vida útil. El combustible de menor calidad puede llegar a dañar componentes críticos del motor, reducir la eficiencia del combustible e incluso dañar el motor. Contaminantes como el agua, la suciedad o incluso la proliferación microbiana tienen un efecto adverso en los sistemas de combustible, lo que aumenta el coste y el tiempo dedicado al mantenimiento.
El gasóleo en sí tiene diferentes características de calidad: densidad, composición, limpieza, contaminantes, velocidad de retorno al estado sólido, etc. El mantenimiento periódico del sistema de combustible es importante para garantizar el buen funcionamiento del motor y reducir el riesgo de que se produzcan más adelante problemas relacionados con los componentes del sistema de combustible.
Indicadores clave de la calidad del gasóleo
A la hora de comprobar la calidad del gasóleo, hay algunos indicadores clave que pueden ayudarle a determinar si el combustible está en óptimas condiciones.
Diesel de buena calidad Densidad y composición
Es un componente indispensable para evaluar la calidad del gasóleo. De lo contrario, un combustible demasiado espeso o poco espeso podría causar problemas de combustión y de rendimiento del motor.
- Densidad: La densidad normal del gasóleo de calidad oscila entre 0,82 y 0,86 g/cm³ a 15°C; valores inferiores o superiores a éstos son indicio de adulteración, refinado inadecuado o almacenamiento durante más de un mes, lo que puede tener un efecto perjudicial en los retrasos de ignición y la eficacia de la combustión. El combustible de baja densidad puede combustionar más rápidamente pero producir menos potencia, mientras que el gasóleo de alta densidad puede indicar una combustión incompleta y provocar la acumulación de hollín, que de hecho bloquea los inyectores.
- Composición: El gasóleo de buena calidad tiene una proporción adecuada de parafinas, naftenos e hidrocarburos aromáticos. Esta combinación produce una combustión adecuada, menos emisiones y un funcionamiento suave del motor. Basta decir que cuando el gasóleo está mal refinado o contiene más impurezas de las debidas (incluidos metales pesados, azufre o subproductos residuales), puede provocar fallos en los sistemas de inyección y averías prematuras en los motores. El combustible sin aditivos o químicamente inestable también puede provocar corrosión en los depósitos y los componentes de los conductos de combustible.
Las densidades y composiciones deben controlarse no sólo porque afectan al rendimiento, sino también porque repercuten en las emisiones, los problemas de mantenimiento y el cumplimiento de la normativa medioambiental. Los hidrómetros o los densitómetros digitales proporcionan una verificación rápida de la densidad, mientras que los análisis de laboratorio ofrecen detalles más útiles sobre la estructura de los hidrocarburos y los niveles de contaminación.
Inspección visual: En qué fijarse
La inspección visual es uno de los métodos más sencillos para evaluar la calidad del gasóleo. Esto es lo que hay que buscar:
- Claridad: El gasóleo debe estar limpio y claro cuando se vierte en un recipiente de cristal o plástico. Cualquier sedimento, enturbiamiento o partículas podrían ser indicadores tempranos de que el agua está contaminada con suciedad o signos chocantes de actividad microbiana. Si hay microbios presentes, suelen encontrarse en la interfaz agua-combustible, formando lodos y biopelículas que pueden obstruir los filtros.
- Color: El gasóleo fresco suele tener un color entre dorado pálido y ámbar claro. Un color más oscuro, sobre todo marrón o negro, suele implicar oxidación o abundancia de residuos pesados. El gasóleo oxidado provoca una combustión más pobre y una mayor tendencia a la formación de depósitos en el interior del motor. Cuando se expone a la luz solar o si se almacena de forma inadecuada, también puede producirse una pérdida de color.
- Separación: Un aspecto estriado, en el que aparecen capas de distintos materiales, indica contaminación. El agua es más pesada que el gasóleo y se hunde en el fondo, mientras que las fracciones más ligeras pueden asentarse en la superficie. Los lodos, las colonias bacterianas o las mezclas emulsionadas son indicadores claros de degradación. Cualquier separación que sea visible a simple vista puede indicar que el combustible no es apto para su uso y podría dañar el sistema de inyección de combustible o bloquear los filtros.
Señales de olor y contaminación
Para empezar, el gasóleo puede oler fuerte, pero un olor rancio o desagradable puede indicar contaminación por agua o crecimiento bacteriano. El agua se acumula en el depósito y se forma una biopelícula formada por microorganismos que pueden contaminar el medio ambiente e incluso matar el combustible, permitiendo el crecimiento de microbios peligrosos. Un olor acre o a jarabe puede indicar la presencia de aditivos o una manipulación inadecuada en el almacenamiento. Por eso, cuando almacene gasóleo, sobre todo si tiene tanques viejos o reservas sin usar, debe prestar atención al olor, porque ese combustible se va a degradar con el tiempo, creando olores que pueden ser un indicador de que hay cosas que van mal, cosas que afectan a la calidad del gasóleo y al rendimiento del motor.